El jefe de Estado ordenó que se invitara a la vicepresidenta Villarruel, a Jorge Macri, a los 23 gobernadores y a todos los legisladores nacionales para recibir al papa, que llega a la Argentina con el legado de unidad nacional que promovía Francisco.

Un gesto político de Javier Milei causó una profunda satisfacción en el Vaticano: decidió invitar a la vicepresidenta Victoria Villarruel, al jefe de Gobierno porteño, a los 23 gobernadores y a todos los legisladores nacionales a la recepción oficial que protagonizará en honor a León XIV en el Palacio Libertad.
Al comienzo de las conversaciones protocolares entre Balcarce 50 y el Vaticano, Villarruel y la mayoría de los diputados y senadores no aparecían como invitados a la recepción presidencial que se ofrecería al Papa en el Palacio Libertad.
En este contexto, la vicepresidenta Villarruel solicitó una audiencia con León XIV en la Nunciatura de Buenos Aires, que el Vaticano no había descartado.
La Casa Rosada tiene como estrategia mediática cancelar a la vicepresidenta por sus diferencias con Milei, y la prueba de esa metodología política se observó sin eufemismos durante la transmisión de la última Asamblea Legislativa.
El Papa llega a la Argentina para cumplir con el legado de Francisco, que siempre promovió una sociedad unida al margen de las diferencias políticas y ideológicas.
Milei asumió ese mandato de León XIV, y pese a su enfrentamiento perpetuo con Villarruel, abrió la mano y ordenó que se enviara la invitación a la Presidencia del Senado.
El 8 de noviembre, a las Hs. 18,30, el Palacio Libertad será escenario de una recepción inédita para la Argentina: León XIV podrá dialogar con toda la clase política, en un acontecimiento histórico que Francisco soñó -una y otra vez- cuando vivía en Santa Marta.
Además de la recepción oficial en el Palacio Libertad, León XIV tiene una apretada agenda que se extiende por la Capital Federal, Buenos Aires y Córdoba.-















































