La nueva flexibilización amplía el acceso al financiamiento en moneda extranjera para firmas no exportadoras y suma expectativa sobre su efecto en la actividad, el mercado cambiario y la liquidez.

La habilitación de créditos en dólares para empresas que no generan divisas por exportaciones representa uno de los movimientos financieros más relevantes del año. El Gobierno autorizó a los bancos a prestar hasta USD 6.000 millones -según el nivel actual de depósitos en divisas del sector privado- en moneda extranjera a un universo más amplio de compañías, una decisión que busca reactivar la economía y, en simultáneo, fortalecer la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas. Sin embargo, tanto la administración libertaria como los bancos no prevén que haya un “boom” de financiamiento en moneda dura en el corto plazo.
La medida apunta a motorizar la actividad económica en un contexto de dinámica en “serrucho” que alterna subas y bajas y a “dos velocidades”, con sectores como el agro, la minería y la energía creciendo fuerte, mientras la industria, la construcción y el comercio exhiben un amesetamiento. A eso se suma que la liquidez bancaria en dólares se encuentra en niveles históricamente elevados.
Analistas coinciden en que la disposición oficial tiene un doble objetivo: facilitar el acceso al financiamiento para empresas que hasta ahora enfrentaban restricciones, y sumar oferta de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
Tanto funcionarios como representantes de entidades bancarias proyectan que el crecimiento del crédito en dólares será moderado en el corto plazo.
El propio presidente del BCRA, Santiago Bausili, reconoció que no habrá un “boom” de otorgamiento inmediato, ya que los bancos evaluarán a conciencia los pedidos de financiamiento, con el objetivo de evitar un salto de la mora como ocurre con los préstamos en pesos a las familias.-















































