La caída del poder adquisitivo, la suba del precio relativo de la carne vacuna y el mayor peso de las exportaciones explican el retroceso del abastecimiento interno.

La carne vacuna ocupa un lugar central en la mesa de los argentinos, pero ese vínculo viene atravesando cambios profundos en los últimos años. Los vaivenes de la economía, la evolución de los precios relativos y las decisiones que toman los frigoríficos a la hora de definir qué parte de la producción se destina al mercado interno y cuál se envía al exterior terminan moldeando, mes a mes, cuánta carne llega finalmente a los hogares. El primer semestre de 2026 dejó en evidencia hasta qué punto esos factores pueden combinarse para golpear el consumo.
Según el último informe económico de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el abastecimiento del mercado doméstico de carne vacuna cayó 11,5% en la comparación interanual durante enero-junio de este año. El consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, casi 132 mil toneladas menos que en el mismo período de 2025. Fue, además, el peor primer semestre de los últimos 30 años.
La entidad explicó que esa retracción respondió, principalmente, al menor poder adquisitivo de los hogares, golpeado por el encarecimiento de la carne vacuna en relación con otros alimentos. En ese sentido, el promedio de los últimos doce meses del consumo per cápita se ubicó en 47 kilos por habitante al año, un nivel 8,2% inferior al registrado un año atrás, lo que equivale a 4,2 kilos menos por persona.-












































