Las autoridades venezolanas elevaron a 1.719 la cifra de víctimas fatales tras el trágico doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió la zona costera del país el pasado miércoles.

El último informe oficial difundido por el titular del Parlamento, Jorge Rodríguez, confirmó además que el desastre dejó 5.034 heridos, 15.866 personas damnificadas y otras 22.619 que reciben atención en diversos centros de salud, mientras que Naciones Unidas (ONU) estima con preocupación que la cifra de desaparecidos podría ascender hasta los 50.000.
El estado de La Guaira se mantiene como el principal foco de la catástrofe al concentrar la mayor cantidad de víctimas y destrozos materiales. Ante la gravedad de la situación, el Gobierno nacional declaró la región como zona de desastre y estableció un estricto control militar para coordinar la asistencia. Cinco días después del desastre, las operaciones de búsqueda y rescate continúan contrarreloj con el despliegue de una mayor cantidad de maquinaria pesada en los sectores afectados.
A las tareas de emergencia se sumó la llegada de rescatistas y brigadas internacionales para apoyar a las fuerzas de seguridad locales en la remoción de escombros, en un intento desesperado por hallar sobrevivientes. En paralelo, toda la franja costera permanece bajo una estricta vigilancia y monitoreo constante debido a las sucesivas réplicas que se vienen registrando en la región tectónica.













































