En Núñez lo celebraron como si fuera un refuerzo más del mercado de pases. Por lo que representa para la institución y por los gratos recuerdos que se generan al pronunciar su nombre y apellido, volver a contar con Marcelo Barovero en el día a día sorprendió gratamente al mundo River.

Trapito ya es uno más del cuerpo técnico de Marcelo Gallardo en el rol de entrenador de arqueros, este viernes se presentará en el Camp y viajará a San Martín de los Andes para comenzar a disfrutar de una nueva etapa en su vida, siempre cerca de esos guantes que le dieron tantas satisfacciones y del club al que le tomó un profundo cariño más allá de no haber salido del semillero.
Después de cerrar el 2025 con un inolvidable encuentro con Iker Casillas, su ídolo, Barovero inició el nuevo año a lo grande y tendrá un rol fundamental en el área que seguirá comandando Alberto -Tato- Montes, quien había integrado el equipo de trabajo del Muñeco durante su primer ciclo en Núñez y que retomó la función con la vuelta del DT a casa, lo que provocó que Javier Sodero bajara a Reserva.
A sus 41 años y 18 meses después de su retiro en Banfield, el cordobés nacido en Porteña, dentro del top 5 de los mejores en el puesto en los 124 años de la institución de Núñez (disputó 167 partidos entre 2012 y 2016 con 73 vallas invictas), forma parte de la reestructuración que pretende Gallardo, intentando volver a las bases de su era dorada. Y qué mejor que contar con el #1, aunque sea desde otro rol, que se agigantó en la Copa Sudamericana 2014, en la Copa Libertadores 2015 y que se despidió con seis títulos y dejando una vara altísima bajo los tres palos, la cual pudo elevar Franco Armani.
Más allá de fundar su propia academia de arqueros, en la que se brinda un entrenamiento personalizado y de alto rendimiento para amateurs y profesionales, de diversas edades, Barovero no se alejó de Núñez. Además de haber disfrutado de la experiencia de atajar para el equipo de Leyendas, fue el encargado de brindar charlas y disertaciones en las filiales de River, transmitiendo su experiencia y recordando momentos únicos, como el penal que le tapó a Gigliotti en el Monumental, acción que marcó un antes y un después en su carrera.
Para el propio Armani y al igual que Ledesma, Centurión y los juveniles Beltrán y Jaroszewicz, tener a Barovero cerca representará nutrirse de una figura ilustre. La que les pasó el Trapito a grandes rivales y que ahora trabajará para que los arqueros de River brillen tanto como él.-















































