Carlitos Balá cumple hoy 95 años

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Carlos Salin Balaá nació el 13 de agosto de 1925 en el barrio de Chacarita. En la carnicería de su papá, Carlitos solía inventar pequeñas obras de teatro. Las representaban figuras de papel en escenarios armados con cajones de verdura. Para garantizar el público en la vidriera colgaba un cartel que decía: Hoy función.

Sus amigos amaban sus chistes, pero la timidez lo paralizaba para probarse en el espectáculo. Recién a los 30 años aceptó la invitación de uno de ellos para realizar una prueba para el programa éxito de la época: La revista dislocada. Se presentó como “Carlitos Valdez”. Cuando su voz salió por la radio su padre no lo reconoció. Desilusionado, conservó el Carlitos pero a su apellido le sacó una a. Nacía Carlitos Balá.

Su programa más recordado fue sin dudas El Show de Carlitos Balá.

Se presentaba con su característico peinado de pelo lacio con flequillo que todavía mantiene. Miles de chicos lo imitaban, para espanto de directivos y maestros que preferían el pelo cortito. El problema mayor de las maestrs era el “¡Sumbudrule!”, que consistía en pasarle a un compañero la mano por la cabeza como una araña, cuando estaba distraído. Este gesto desesperaba a los docentes, hartos de escuchar en la fila. “Señorita, fulanito me hace sumbudrule”.

Batía records de audiencia con personajes como el Indeciso, el Mago Mersoni y el Hombre invisible. Además desplegaba maravillosas y pegadizas frases de su invención como “¿Un gestito de idea?”, “¡Mirá cómo tiemblo!” y “Observe y saque fotocopia”.

Otra gran estrella fue el chupetómetro, un recipiente cilíndrico de dos metros de largo donde cientos de chicos depositaban sus chupetes. “Nunca los conté, ojalá lo hubiera hecho, porque hubiera entrado en el Guinness. Dos, tres millones, qué sé yo”.

La frase más famosa, en tiempos donde el “boca a boca” era la única manera de “viralizar” era cuando preguntaba ¡¡¿Qué gusto tiene la sal?!! y todos los chicos contestaban gritando: ¡¡¡Salaaaado!!! La idea nació en 1969, en una tarde tranquila en Mar del Plata. Un chico lo miraba atento y Balá haciendo como que no lo veía preguntó varias veces en voz alta: “¡El mar! ¿Qué gusto tendrá el mar?” El nene permanecía silencioso y el siguió: “Ahhh, el mar tiene gusto a sal. Pero, ¿qué gusto tiene la sal?” Y antes de salir corriendo el chico le respondió. “¡Pero, qué gusto va a tener la sal! ¡Salada!” Y así nació un éxito que atravesó cuatro generaciones.-

FUENTE: INFOBAE

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