Buscó durante 26 años al asesino de su hija y lo encontró en Brasil

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Martín Mestre buscó por 26 años al asesino de su hija, luego que sea juzgado en Colombia y emitieran el pedido de captura internacional por Interpol. Sin embargo, fue él mismo quien aportó la información trascendental para dar con el paradero del sujeto que se encontraba en Brasil.

El 1 de enero de 1994, Nancy Mestre salió de su casa junto a Jaime Saade, el joven con quien salía hacía un tiempo, para celebrar el “Año Nuevo”. Su padre la despidió pero no volvió a saber de ella hasta el día siguiente cuando la encontró en un hospital al borde de la muerte.

Allí le dijeron que su hija había intentado suicidarse y una enfermera le dijo que Nancy llegó al sanatorio envuelta en una sábana sucia llena de rastros de maleza, por lo que al padre no le cerró la versión del suicidio.

Tras pasar ocho días inconsciente, la joven falleció y de Saade no se supo nada más. Mestre llevó el caso a la Justicia y hallaron culpable a Saade del asesinato y violación de la joven, aplicándole una pena de 27 años de cárcel.

El análisis forense señaló que era imposible que la joven se hubiese suicidado, ya que las marcas de pólvora estaban en la mano opuesta al lado de la sien por donde entró la bala. También presentaba golpes en los brazos, muslos y en la zona vaginal, y restos de piel bajo las uñas, que señalaban que intentó defenderse.

“Desde ese día vivo en función de si lo capturan. No es una obsesión, es un deber como padre”, señaló el hombre de 79 años en diálogo con El País.

Martín Mestre, quien estuvo en la reserva de la armada colombiana, realizó un curso de inteligencia y durante 26 años trabajó con sigilo para acercarse a la familia del asesino de su hija a través de cuatro perfiles ficticios que construyó en redes sociales.

A fines de 2019, descubrió que Saade se encontraba oculto en Belo Horizonte, Brasil, donde realizó una nueva vida con documentación falsa. Incluso, el asesino se casó y tuvo dos hijos, bajo el nombre de Henrique Dos Santos Abdala.

Cuando la justicia brasileña y la colombiana debían arreglar para iniciar la extradición, el Supremo Tribunal Federal de Brasil declaró un empate en el fallo. De los cinco jueces que lo conforman, dos votaron a favor, dos en contra y uno estuvo ausente por lo que de acuerdo con los principios procesales, en caso de empate, se decidía en favor del acusado.

“Buscaron la suerte del asesino de mi hija como si fuera un partido de fútbol”, señaló el padre indignado.-

FUENTE: RADIO MITRE

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