Tanto la canasta básica total como la alimentaria, que definen las líneas de pobreza e indigencia, respectivamente, tuvieron incrementos mensuales por debajo de la inflación general.

Para no ser pobre, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.469.768 en abril y $665.053 para no caer en la indigencia, de acuerdo con lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
En el cuarto mes de 2026, la canasta básica total (CBT) que establece la línea de pobreza, tuvo una suba de 2,5% mensual, mientras que la canasta básica alimentaria (CBA) que define la indigencia, se incrementó 1,1%. En ambos casos, los aumentos se ubicaron por debajo de la inflación general, que se ubicó en 2,6%.
Tanto la CBA como la CBT registraron variaciones interanuales de 32,4%, exactamente el mismo registro de la inflación.
Según el INDEC, la canasta básica alimentaria se determina tomando en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades.
Se seleccionan los alimentos y las cantidades en función de los hábitos de consumo de la población, a partir de la información provista por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 1996/97. Dicha composición fue validada, en términos de la estructura alimentaria, con el patrón de consumo que surge de la ENGHo 2004/05.
Por su parte, para determinar la canasta básica tota se amplía la CBA, considerando los bienes y servicios no alimentarios.-












































