La situación del sistema eléctrico en el norte argentino atraviesa un momento crítico debido a una infraestructura que no ha sido actualizada en más de tres décadas. El ingeniero Juan Carlos Salomón, gerente de la empresa transportadora TRANSNOA, explicó que actualmente toda la región depende de una única línea de transporte de alta tensión que nace en San Juancito, Jujuy, y se extiende hasta Tartagal. Esta configuración lineal implica que cualquier falla en el trayecto descompensa la totalidad del suministro, ya que el sistema carece de redes de respaldo o vías alternativas que permitan mantener la estabilidad de la tensión cuando ocurre un incidente técnico o climático.

A este déficit estructural se suma un grave problema ambiental vinculado a la actividad industrial en la zona de El Tabacal. Según lo detallado en metronoticias.com.ar por el ingeniero Salomón, las piletas de vinaza ,un residuo altamente corrosivo de la producción de alcohol, generan vapores que se depositan sobre el cableado y los aisladores de porcelana. Esta película química destruye la capacidad aislante de los componentes, provocando cortocircuitos y salidas de servicio constantes. Informes universitarios citados por el profesional de TRANSNOA han calificado esta sustancia como extremadamente agresiva, señalando que su impacto sobre los materiales eléctricos es un síntoma de una contaminación mayor que afecta también al suelo y las napas cercanas al río Bermejo.
Es decir, a la problemática de los cortes de luz de Trasnoa en el norte, motivo por el cual ya fue multada varias veces, ahora culpan a la empresa Seabord (Ex Tabacal) por perjuicios en sus instalaciones y suma un tema de daño ambiental grave.
SIN SOLUCIÓN DE FONDO
La resolución de estos inconvenientes técnicos ha obligado a la empresa a realizar recambios tecnológicos de emergencia, sustituyendo la porcelana por materiales poliméricos de goma para evitar la adherencia de los residuos industriales. Sin embargo, Salomón aclaró que estas maniobras son solo paliativos ante la falta de inversiones de fondo. La construcción de nuevas estaciones transformadoras en puntos estratégicos como Pichanal y la creación de líneas paralelas es, según los contratos de concesión vigentes, una responsabilidad que recae sobre el Estado y las distribuidoras provinciales, quienes deben financiar la expansión del sistema para cubrir la demanda actual.
La tensión entre las empresas operadoras y los entes reguladores locales complica el panorama para los usuarios, quienes enfrentan tarifas elevadas y un servicio inestable. Mientras los organismos de control aplican multas millonarias por los cortes de TRASNOA que dejan sin luz a barrios de Salta, los técnicos advierten que el sistema seguirá siendo vulnerable a los cambios térmicos bruscos y a la saturación mientras no se ejecute una obra de infraestructura de envergadura. La fragilidad del servicio no solo afecta el día a día de los vecinos, sino que pone en riesgo el desarrollo productivo de una zona que sigue operando con una red eléctrica diseñada hace treinta años.-
FUENTE DE LA INFORMACIÓN: INFORMATE SALTA












































